El pintor Kin Komatsu realiza sus dibujos a tinta china con caña. Las cañas que utiliza crecen cerca de su taller, a orillas del río Tama en Tokio (Japón). El mismo las corta y confecciona con ellas sus "pinceles" finos y gruesos. A través de esas cañas, la fuerza de la naturaleza la recibe su mano, transmitiendo vida a los paisajes de sus cuadros. Con el trazo de pocas líneas, describe el objeto y perfecciona el cuadro. Los cuadros así terminados expresan magia y exhalan el mejor de los aromas. En el arte de Kin Kotmasu se establecen una serie de normas que configuran su espacial idiosincracia. Entre sus principales características están la simplicidad y la fuerza de sus "pinceles" de caña, que acercan la obra al espectador. Como consecuencia de esa simplificación y fuerza, su obra es arrastrada dentro de su mundo estético, comunicándole su personal forma de expresión artística. El pintor desafía lo ilimitado de la fuerza de la naturaleza, haciendo todo lo posible con la caña, fina o gruesa, y su débil mano de humano, provocando en el espectador una participación artística verdaderamente activa. Existe un gran componente de espiritualidad en toda la manifestación artística de sus obras. El pintor busca en su interior la pureza de lo esencial que, una vez encontrado, es transmitido por medio de sus obras. Komatsu busca la iluminación interior, un estado de absoluto vacío anímico que permita la inmediata percepción de la realidad de la naturaleza universal de la que forma parte, y con escasas pinceladas consigue sugerir toda esa grandeza y belleza natural. Con una sola línea logra transmitir al cuadro el espacio y el color. Komatsu es un prometedor pintor al óleo. Sin embargo, desde los cuarenta años, dibuja con cañas y pocos colores. Sus obras de ahora alternan el estilo oriental y el occidental, aunque es su característico "pincel" de caña el que hace singular su obra.
© Tetsuro
Watanabe
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